Una política económica equivocada
Afirmaciones incorrectas del nuevo Ministro de Hacienda
El nuevo Ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, declaró el 15 de marzo que la comisión Marfán
determinó que por cada punto de rebaja de impuesto corporativo, a largo plazo, el PIB sube 0,65. Por lo tanto, ese efecto, si bien inicialmente afecta la recaudación, a lo largo de los años se empieza a recuperar.
Esta es la doctrina de los ideólogos de derecha desde la llamada “curva de Laffer”, la que inspiró las rebajas de impuestos en la época de Reagan. Ni en esa ocasión ni en ninguna otra ha ocurrido que rebajas de impuestos resulten de manera consistente en más recaudación: solo terminan disminuyendo los ingresos públicos sin efectos destacables en materia de crecimiento y empleo (ver aquí para una visión general y acá para la revisión de los datos específicos).
Bajar el gasto público y debilitar el Estado para desregular la acumulación privada de capital es el objetivo primordial de esta corriente de economistas y poco tiene que ver con evaluaciones económicas rigurosas de medidas de política de este tipo. El resultado probado es que simplemente aumentan los déficits fiscales o presionan a la baja los gastos públicos. Como en todas partes los gastos públicos principales se realizan en educación, salud y pensiones, terminan disminuyéndose las prestaciones sociales que llegan a las familias de menos ingresos. Y como el gasto más fácil de recortar es el de infraestructuras, terminan por disminuir las obras públicas, afectando el potencial de crecimiento a largo plazo de la economía.
Por lo demás, la Comisión Marfán, contrariamente a lo señalado por Jorge Quiroz, en palabras del ex ministro de Piñera Ignacio Briones, que formó parte de ella, estimó
que si una rebaja de 1 punto del impuesto corporativo baja el ingreso fiscal en −0,15% PIB, el efecto neto, tras mayor inversión y crecimiento, es de −0,1% PIB: amortigua, pero no anula la caída.
Este es el caso aunque las elasticidades calculadas por la mencionada comisión en materia de inversión (que no derivan de ninguna ciencia exacta sino de extrapolaciones lineales de evoluciones previas) pueden ser consideradas como más bien optimistas. Las decisiones de inversión resultan de estimaciones de costo y del valor presente de los flujos futuros de ingresos para las empresas, las que tienen múltiples determinantes como el costo del crédito, la evolución de las remuneraciones y las perspectivas de empleo y consumo, y variables externas de precios y demanda y su impacto en el tipo de cambio, además de la tasa de impuestos a las utilidades. La idea adicional de que disminuir la tributación a los altos ingresos y a las utilidades de las grandes empresas provoca un "shock de confianza" no se ha demostrado en parte alguna y es más bien una argumentación interesada.
El hecho principal es que las rebajas de gasto público anunciadas serán del orden de 1,2% del PIB, mientras las rebajas de impuestos anunciadas disminuirán los ingresos públicos en del orden de 0,8% del PIB y aumentarán los ingresos de los más ricos, con una modesta baja del déficit fiscal y sin beneficios tangibles para la población en su conjunto. Éstos solo podrían provenir de aumentos sostenidos de la inversión y del empleo y los ingresos salariales y por cuenta propia que estimulen el consumo, los que en el corto y mediano plazo no dependen primordialmente de disminuciones de costos de las empresas por la vía tributaria.


Exacto Profesor. Hay que estar atento guardando dato duro para demostrar la revancha neoliberal que se viene en estos 4 años.