Se estanca la economía y persiste el deterioro del empleo
Se estanca la economía
El Índice de Actividad Económica (Imacec), corregido de variaciones estacionales, registró prácticamente un estancamiento en el trimestre móvil marzo-mayo de 2026 respecto al anterior (con un aumento de 0,045%, como se observa en el primer gráfico). Se había producido una caída de 0,3% en el primer trimestre respecto al trimestre final de 2025 y un cierto repunte en marzo y abril, pero fue anulado por la caída de 0,2% en mayo (ver el segundo gráfico).
En los cinco primeros meses de 2026, se constata una variación de la actividad económica de -0,7% respecto al mismo período del año anterior. En comparación al trimestre marzo-mayo del año pasado, el Imacec registra una variación de -0,8% anual.
A su vez, se registró en mayo de 2026 una variación del Imacec de -0,9% respecto al mismo mes del año pasado. Este es el dato más difundido mensualmente por la prensa, el que no siempre refleja la marcha de la economía: las cifras del mes más reciente y del mes de comparación del año anterior pueden estar desfasadas de los valores de tendencia. De ahí la importancia de considerar los promedios trimestrales y las acumulaciones anuales.
La evolución descrita refleja, por el lado de la oferta, una fuerte caída de la minería, cuyas dificultades de producción se vienen reiterando desde 2018 dado el menor rendimiento promedio de los yacimientos. Por el lado de la demanda, el estancamiento es el resultado de una política fiscal que aumentó su carácter contractivo desde marzo de 2026, combinada con una política monetaria que desde 2022 es de signo restrictivo (ver más adelante). A esto se agrega un entorno internacional incierto, aunque por el momento las tensiones han favorecido el precio del cobre, que seguirá al alza en el futuro por una demanda que tiende a crecer más que la oferta. Este conjunto de factores auguran un desempeño económico cercano al estancamiento para el año 2026 en Chile, y una recesión de corto plazo a la vista si en el segundo trimestre se completa una caída como la ya experimentada en el primer trimestre.
La variación acumulada anual del Imacec hasta mayo se explica sectorialmente por importantes caídas en la producción de bienes, constituida por la minería (-6,8%), la agrupación “resto de bienes” (construcción y otros, -3,3%) y la industria manufacturera (-1,6%), mientras crecieron el comercio (1,4%) y el resto de los servicios (1,2%). El Imacec no minero -preferentemente empujado por la demanda interna en el corto plazo- creció en 0,2% en los primeros cinco meses del año.
Si se considera el dato desestacionalizado respecto al trimestre móvil previo, se produjo una recuperación en la minería (0,7%) y caídas coyunturales en la industria manufacturera (-0,1%), y en el “resto de bienes” (-1,0%), mientras aumentó el comercio (0,2%) y se estancaron los otros servicios, lo que explica la casi nula variación agregada desestacionalizada de la actividad respecto al trimestre anterior. El Imacec desestacionalizado no minero, por su parte, varió en -0,3%.
En una perspectiva temporal más amplia, se puede consignar que la actividad se expandió considerablemente al finalizar 2021, en la salida de la pandemia, fruto de la fuerte expansión de la demanda interna, pero las políticas monetaria y fiscal crecientemente contractivas frente a la inflación, que tuvo un origen primordialmente externo por los cuellos de botella de salida de pandemia y el choque temporal de la guerra de Ucrania, llevaron a una recesión (dos trimestres seguidos de caída de la actividad) en la segunda parte de 2022. Esta fue seguida de un rebote en 2023 y 2024 -gracias especialmente a la política fiscal- y a oscilaciones en 2025 luego de una cierta relajación de la política monetaria, con un buen inicio que decayó en los dos trimestres siguientes para luego recuperarse al finalizar el año. Se registró un nuevo quiebre recesivo en el primer trimestre de 2026 y un estancamiento en los dos meses siguientes.
Persiste el deterioro del empleo
Por su parte, la creación de empleo perdió dinamismo desde el segundo semestre de 2024 y está estancada desde agosto de 2025. El número total de personas ocupadas alcanzó 9,410 millones en marzo-mayo, en cifras corregidas de variaciones estacionales, según la encuesta del INE publicada el 30 de junio. Había alcanzado su punto más alto en el trimestre móvil junio-agosto de 2025 con 9,436 millones de puestos de trabajo, y luego bajado con oscilaciones intermedias a 9,405 millones en enero-marzo de 2026.
La variación anual de la ocupación fue de 0,8% en marzo-mayo respecto al mismo trimestre del año anterior, la de la fuerza de trabajo de 1,3% y la de los desocupados de 6,9%. En paralelo, se produjo una variación de -0,1% anual en el número total de horas efectivas trabajadas por las personas ocupadas. Recordemos que recién a fines de 2023 se volvió a los 9,06 millones de personas ocupadas antes de iniciarse la pandemia en marzo de 2020.
La tasa de desocupación desestacionalizada llegó a 9,2% en marzo-mayo de 2026, un 0,5% más alta que hace un año y un 0,7% más alta que en enero-marzo, reflejando un mayor crecimiento de la fuerza de trabajo que de la ocupación. En 2013 esta tasa llegó a 6,4%, registro que no se ha vuelto a constatar desde entonces y que mantiene a la economía chilena alejada del pleno empleo. Desde el primer trimestre de 2022 se sitúa por encima del 8% de la fuerza de trabajo.
Por su parte, la tasa de desocupación sobre la fuerza de trabajo sin corrección estacional pasó de 8,9% a 9,4% en un año. La tasa de desocupación femenina pasó de 10,1% a 10,5% y la masculina de 8,1% a 8,6%. La tasa de desocupación ampliada, que considera a los inactivos potencialmente activos, pasó en un año de 16,7% a 17,1% de la fuerza de trabajo ampliada.
La tasa de ocupación sobre la población de 15 años o más se contrajo levemente de 56,6% a 56,5% en un año. Se aleja así la recuperación de la tasa de ocupación de 58,6% existente a fines de 2019, antes de la pandemia, y más aún la de la tasa más alta registrada, que alcanzó un 59,0% a fines de 2017. La tasa de ocupación de las mujeres aumentó levemente de 47,7% a 48,0% en un año, pero es aún inferior al 48,6% de fines de 2019. Sigue siendo sustancialmente inferior a la de 65,5% de los hombres, la que bajó un 0,4 punto porcentual en un año.
Siempre según el INE, la ocupación informal aumentó en 4,6% anual en relación al mismo período del año anterior (5,7% en mujeres y 3,7% en hombres). La informalidad alcanzó un 27,0% de la ocupación total (28,8% en mujeres y 25,6% en hombres), es decir 1 punto porcentual más que hace un año. La cifra contrasta con el 29,3% del último trimestre de 2019, previo a la pandemia. La ocupación formal varió, en cambio, en -0,6% anual (-0,6 en mujeres y -1,0% en hombres), mientras los registros administrativos indican un estancamiento anual de la creación de empleo formal a partir de febrero y marzo, últimos datos disponibles.
Por su parte, el número de desocupados alcanzó a 957 mil personas en marzo-mayo y el de los inactivos potencialmente activos a 931 mil.
La política económica ortodoxa
Entre los principales factores que siguen induciendo efectos de menor dinamismo en la producción y el empleo se cuenta la persistencia de efectos difusos sobre diversos sectores productivos de una política monetaria restrictiva prolongada. La tasa de política monetaria había llegado, luego de fuertes aumentos a partir de marzo de 2022, a una cifra tan elevada como el 11,25% entre noviembre de 2022 y julio de 2023. Fue rebajada por etapas desde entonces y llegó al 5,0% en diciembre de 2024 y al 4,5% en diciembre de 2025, sin modificaciones desde entonces, lo que afecta a las actividades sensibles al costo del crédito, es decir prácticamente todas con excepción de los servicios públicos.
A pesar de cifras de inflación alineadas con la meta de 3% anual en un horizonte de 24 meses -con un desvío temporal del IPC de 2,4% anual en febrero a 3,9% anual en mayo por la guerra en el Medio Oriente- este es todavía un nivel restrictivo, por encima del nivel llamado “neutral” estimado en 4%, es decir aquel que teóricamente mantendría el crecimiento cerca de su potencial sin acelerar la inflación. El Consejo del Banco Central no ha estado dispuesto a acelerar los recortes que aconsejaba la evolución de la coyuntura, con una inflación básicamente controlada. Utilizar el principio de precaución en el control de la inflación es una opción razonable, pero si se excede de modo sistemático tiene un innecesario costo en actividad y empleo. Este principio de precaución se ha mantenido con los acontecimientos recientes de la guerra en Medio Oriente y su impacto en los precios de los combustibles y fertilizantes, de duración todavía incierta, lo que interrumpió posibles rebajas de la tasa de política monetaria, con la consecuencia de contribuir a mantener estancada a la economía.
En materia fiscal, el gasto presupuestario tuvo un crecimiento de 0,4% real anual en mayo, a comparar con el incremento de 3,2% de abril y el de 5,1% de febrero y marzo. En lo que va del año, la inversión acumuló una variación de -28,4%, como en los más clásicos ajustes fiscales ortodoxos, con las respectivas consecuencias negativas para el crecimiento. Por su parte, la Operación Renta arrojó un resultado neto similar al de 2025 y algo superior a sus promedios históricos, mientras la tributación de la minería privada creció un 11,1% real anual dados los elevados precios del cobre.
Así, la variación real a mayo en 12 meses de los ingresos del Gobierno Central fue de 3,0%, mientras que la variación de los gastos fue de 2,6%, lo que disminuye la demanda interna. El balance fiscal registró a mayo un déficit en 12 meses móviles de -2,5% del PIB, a comparar con el -2,8% promedio del primer trimestre, con ingresos de 21,4% del PIB y gastos de 23,9% del mismo.
El menor déficit ayuda a la consolidación fiscal, pero también es un factor de contracción de la economía en el corto plazo (para el análisis macroeconómico del caso y simulaciones ver aquí), en especial cuando la política monetaria se mantiene en paralelo en rangos restrictivos. Por eso la perspectiva de la economía para 2026 se sitúa entre el retroceso y el estancamiento.




