La producción y el empleo se estancan al iniciarse 2026
La actividad económica
El Imacec es una aproximación mensual temprana a la evolución de la producción, mientras la cifra definitiva del Producto Interno Bruto y sus componentes por el lado de la oferta y de la demanda interna y externa son dados a conocer trimestralmente por el Banco Central, lo que ocurrirá en una semanas más para el cuarto trimestre de 2025. Entretanto, la variación promedio anual del Imacec fue en 2025 de 2,3% respecto al año anterior, mientras el aumento del PIB en 2024 fue de 2,6%.
El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) publicado el 2 de marzo de 2026 registró para enero de 2026 una caída del Imacec de -0,1% respecto al mismo mes del año anterior y un aumento de 0,2% respecto al mes anterior corregido de variaciones estacionales. El primero es el dato más difundido mensualmente por la prensa pero no refleja necesariamente la marcha de la economía: las cifras del mes más reciente y del mes de comparación pueden estar puntualmente fuera de los valores de tendencia. De ahí la importancia de considerar los promedios trimestrales corregidos de las variaciones estacionales, en series que se conocen como promedios trimestrales móviles.
El promedio trimestral móvil de noviembre-enero registra un incremento de 1,0% respecto al mismo trimestre del año anterior y de 0,05% respecto al último trimestre de 2025, que son las cifras a retener. Se había producido en el cuarto trimestre un incremento de 0,3% respecto al tercer trimestre, siempre en términos desestacionalizados. Así, la actividad partió en 2025 a buen ritmo, decayó más tarde e incluso se redujo en el tercer trimestre, para luego recuperarse al finalizar 2025. Ahora muestra un estancamiento en el trimestre móvil más reciente, lo que también ocurre con el empleo.
Fuente: Banco Central de Chile.
La variación promedio trimestral de noviembre-enero de la actividad económica respecto al cuarto trimestre de 2025 se explica sectorialmente por un desempeño superior al promedio del Imacec de 0,05% en el comercio (0,9%), la industria manufacturera (0,3%) y los servicios (0,1%). Se produjeron caídas en la agrupación “resto de bienes” (-0,2%) -que incluye la construcción y la electricidad, gas y agua- y en la minería (-0,5%). En efecto, la oferta minera, especialmente el cobre, sufre de restricciones productivas por las leyes del mineral y accidentes en sus yacimientos que limitan su expansión desde 2018 (con un repunte puntual en 2024), a pesar de que la demanda externa permanece fuerte y lo seguirá estando en los próximos años.
Los principales factores que siguen induciendo efectos de menor dinamismo en la producción son la persistencia de los mencionados problemas en la minería del cobre y los efectos difusos sobre diversos sectores productivos de una política monetaria restrictiva prolongada. La tasa de interés de política monetaria pasó de 5,0% en diciembre de 2024 a 4,5% en diciembre de 2025, a pesar de cifras de inflación alineadas con la meta de 3% anual en un horizonte de 24 meses. Sigue en niveles contractivos al estar todavía por encima del nivel “neutral” calculado por el propio Banco Central, lo que afecta a las actividades sensibles al costo del crédito, es decir prácticamente todas con excepción de los servicios públicos.
El empleo
De acuerdo a la encuesta del Instituto Nacional de Estadísticas publicada el 27 de febrero, se registró en el trimestre noviembre 2025-enero 2026 un total de 9,50 millones de personas ocupadas, de las cuales 4,13 millones son mujeres (un 43,5% del total).
En cifras ajustadas estacionalmente, el crecimiento del empleo fue nulo en el trimestre móvil noviembre-enero respecto al cuarto trimestre de 2025. En 2025 creció en 0,9% en el primer trimestre respecto al anterior, cayó en -0,2% en el segundo trimestre, mientras volvió a crecer en 1,1% en el tercer trimestre y lo hizo levemente en 0,1% en el cuarto trimestre.
Sin embargo, en comparación con el mismo período del año previo, el empleo creció en el trimestre noviembre-enero en un 1,2%, con unas 109 mil personas ocupadas adicionales. En paralelo, se produjo un aumento de 0,6% anual en el número total de horas efectivas trabajadas por las personas ocupadas en el trimestre móvil, luego de las caídas de -0,5% en el primer trimestre de 2025 y de -0,9% en el segundo, las que fueron revertidas con el aumento de 2,2% en el tercer trimestre y de 1,3% en el trimestre final del año.
La ocupación informal aumentó en 3,2% anual en hombres y mujeres en relación al mismo período del año anterior. Alcanzó un 26,8% de la ocupación total (28,2% en las mujeres), es decir 0,5 puntos porcentuales más que hace un año. No obstante, la cifra contrasta con el 29,3% del último trimestre de 2019 (30,6% en las mujeres), previo a la pandemia.
Fuente: INE.
Por su parte, según el último dato administrativo disponible de la Superintendencia de Pensiones (hay dos meses de rezago respecto a la encuesta del INE), en el trimestre septiembre-noviembre los cotizantes dependientes sumaron 5,83 millones de personas y aumentaron en 1,1%, unas 60,8 mil personas adicionales respecto al mismo período del año anterior. Se trata del empleo asalariado con contrato registrado directamente por medios administrativos y no mediante una estimación -con el respectivo margen de error- de la encuesta de ocupación del INE. Este dato registra la evolución del empleo formal, que experimentó una expansión fuerte en la salida de la pandemia -empujada por el subsidio a estos empleos- y luego altibajos posteriores.
Fuente: INE.
El número total de desocupados medido por la encuesta del INE alcanzó a 858 mil personas en noviembre-enero, con un aumento desestacionalizado de 1,8% respecto al trimestre móvil previo y un aumento anual de 39 mil personas, un 4,8% adicional. Los inactivos potencialmente activos sumaron otro 1,04 millón de personas, con un aumento anual de 6,1%.
La fuerza de trabajo aumentó en 1,4% anual y la ocupación lo hizo en el mencionado 1,2%. Por tanto, la tasa de desocupación sobre la fuerza de trabajo aumentó en un año y pasó de 8,0% a 8,3%. En contraste, la tasa de desocupación femenina pasó de 9,1% a 8,7% en el mismo período. La tasa de desocupación ampliada, que considera a los inactivos potencialmente activos, también aumentó y pasó en un año de 16,4% a 16,9% de la fuerza de trabajo ampliada.
Esto refleja un mercado de trabajo poco dinámico. La tasa de desocupación desestacionalizada aumentó a 8,6% en noviembre-enero. Había pasado de 8,5% en el primer trimestre del año pasado a 8,9% en el segundo trimestre, a 8,4% en el tercer trimestre y a un 8,5% en el último trimestre. En 2013 esta tasa llegó al 5,7%, registro que no se ha vuelto a constatar desde entonces y que mantiene a la economía chilena alejada del pleno empleo. Desde noviembre de 2022 se mantiene por encima del 8% de la fuerza de trabajo.
Desde otro ángulo, la tasa de ocupación sobre la población de 15 años o más mejoró levemente y alcanzó a 57,2%, a comparar con el 57,1% de hace un año. No obstante, aún no se recupera la tasa de ocupación de 58,6% existente a fines de 2019, antes de la pandemia, y menos aún la tasa más alta registrada a fines de 2017, que alcanzó un 59,0%. En cambio, la tasa de ocupación de las mujeres ha experimentado una recuperación completa: alcanzó a un 48,7% en noviembre-enero, similar a la de fines de 2019, aunque sigue siendo sustancialmente inferior a la de 66,1% de los hombres. Recordemos que a fines de 2023 se volvió a los 9,06 millones de personas ocupadas antes de iniciarse la pandemia (febrero de 2020), mientras la recuperación del nivel previo de ocupación de las mujeres de 3,84 millones se logró antes, en enero de 2023.




