La discusión sobre el cobre y el litio
El cobre y el litio ya están nacionalizados
Plantear el tema de la nacionalización del cobre y el litio es un error porque ambos recursos son chilenos desde la decisión soberana de 1971, por mucho que la dictadura buscara revertirla con las concesiones mineras indefinidas. Hoy la derecha quiere extenderlas al litio, mineral no metálico que permanece no concesible, en su momento por razones estratégicas, válidas hoy por otras consideraciones. Otra cosa es que la extracción y elaboración deba hacerse con empresas públicas eficientes y con operadores privados que paguen el valor del recurso, en una combinación que maximice los intereses del país.
Ambas cosas fallan hoy, a pesar del avance parcial con las regalías mineras y los nuevos contratos del litio, junto al inicio de la recuperación productiva de Codelco, hoy cuestionada por el lamentable accidente de El Teniente.
Es lo que debe cambiar en un futuro gobierno y parlamento. Se debe hacer mucho más eficientes a Codelco y Enami, sin sueldos injustificables de sus directivos: ¿por qué no hacerlos mucho más dependientes de los resultados, incluyendo los de seguridad laboral y de respeto de los derechos sindicales?
Al mismo tiempo, se debe establecer regalías suficientes a la explotación privada del recurso. No debe haber topes cuando el precio del cobre supere umbrales elevados, como los que impuso la oposición al actual gobierno junto a los lobistas de las empresas privadas. Cuando la oferta de un recurso es limitada y la demanda es creciente en el largo plazo, y ese recurso tiene un dueño, la elevación de los precios debe remunerar al dueño y no a los operadores. No hay razón económica alguna que justifique que los operadores privados de la minería obtengan ganancias por encima de las normales, como cualquier otra empresa a riesgo comparable.
También se debe volver a evaluar, como se hace periódicamente en el mundo de las empresas, los contratos del litio de Corfo con Sqm y la asociación con Codelco, hechos con supuestos de precio que están resultando a todas luces no realistas. En todo caso, permanece una pregunta: cualquier acuerdo con Sqm en materia de uso del salar de Atacama para extraer litio que sea favorable para el país, tomando en cuenta la experiencia operativa de esa empresa y la necesidad de mantener una continuidad de explotación para no perder ingresos, ¿no debiera acaso tener como condición que salgan de su propiedad los que se hicieron indebidamente con ella en dictadura, amasaron una inmensa fortuna y buscaron luego comprar el sistema político en democracia para favorecer sus intereses? No olvidemos que el Estado es el dueño del recurso y que puede pactar de manera competitiva con privados su extracción por períodos dados en las condiciones que determine. En este caso, es un asunto de autoestima democrática de Chile, salvo que se quiera mantener una indebida influencia plutocrática sobre los destinos del país. Habemos quienes seguimos pensando que esto no tiene justificación alguna.

