Hora de balances del gobierno de Gabriel Boric
Una síntesis apretada
La evaluación de la gestión de un gobierno siempre tiene diversas aristas. En contextos democráticos, se puede postular razonablemente que el ángulo más relevante, y que en parte condiciona los demás, es la evolución de las condiciones de vida de la mayoría social. Todavía faltan algunos datos para completar un análisis de los últimos 4 años, pero desde ya se puede señalar que incluyen básicamente:
una creación de más de 700 mil empleos (un 58% de mujeres);
un aumento de cerca de 8% de las remuneraciones reales, con una inflación que bajó considerablemente su ritmo inicial ayudada por condiciones externas que fueron mejorando;
un incremento inédito en tiempos recientes de 54% del salario mínimo nominal y de 24% real;
un aumento de la cobertura de la pensión garantizada a cerca de 500 mil nuevos beneficiarios, sumando más de 2,5 millones de personas de más de 65 años, con un aumento de 1% de su valor real y de 9% para las personas de más de 80 años;
la facilitación sustancial del cobro de las pensiones de alimentos y el inicio institucional del sistema de cuidados;
una disminución progresiva de la jornada laboral de 45 horas hasta llegar a 40 horas;
un aumento de la productividad laboral en la industria de 5,8% entre 2022 y 2024 (datos del Banco Mundial).
una mejoría de los resultados de aprendizaje escolar según las evaluaciones recientes;
el copago cero en Fonasa;
una baja de la pobreza y una leve disminución de la desigualdad de ingresos, según la encuesta Casen de 2024;
un aumento final de las áreas protegidas marítimas;
una contención de la inmigración irregular (en origen promovida por el llamado de Piñera en Cúcuta);
una contención y disminución final de la tasa de homicidios.
En contraste, se produjeron resultados negativos en el aumento de la tasa de desempleo; el incremento de las listas de espera para intervenciones de salud y el salvataje sesgado de las Isapres; cobros indebidos en las tarifas eléctricas; aumentos sustanciales de las utilidades de las AFP en detrimento de los cotizantes; aumentos de las utilidades mineras en detrimento del Estado por una reforma limitada de las regalías; el fin de la producción tradicional de acero en Chile y una menor producción de Codelco; aumentos de delitos como secuestros y extorsiones; un retroceso en la legislación sobre impunidad policial; disminuciones de exigencias ambientales y ausencia de iniciativas de mejoramiento del profesionalismo de la función pública.
El gobierno no logró, con un parlamento hostil, aprobar una reforma tributaria que hubiera sido decisiva para lograr una consolidación fiscal ni legislaciones en materia de deuda universitaria, sala cuna universalizada o negociación colectiva ampliada, aunque logró reformas al sistema de AFP e introducir espacios de seguridad social que aumentarán las pensiones. Tampoco avanzó, más allá de las recomendaciones de una comisión, en la contención política de la insurgencia de grupos indígenas en la Araucanía, y mantuvo permanentes estado de emergencia. Y realizó indultos cuestionables.
En lo político, el gobierno fracasó en el proceso de cambio constitucional iniciado en 2019 y derrotado en las urnas en 2022, así como en lograr su continuidad: el 56% de la votación voluntaria lograda por Boric en 2021 se transformó con voto obligatorio en el 42% de Jara en 2025 y el 38% para los partidos progresistas en el parlamento. La extrema derecha terminó ganando la presidencia en 2025 con el 58% de los sufragios, lo que pone a la democracia chilena en manos de personas con arraigadas convicciones autoritarias y que describen un falso país al borde de la catástrofe. Es un muy mal resultado para un gobierno de inspiración progresista y democrática.
Finalmente, resulta paradojal que la estabilidad institucional fuera privilegiada como balance principal por la narrativa de los equipos salientes de Gabriel Boric: subrayaron que su administración produjo orden institucional y ordenamiento económico. Esto contrasta de manera manifiesta con sus promesas iniciales de cambio e innovación en diversos campos y su ethos de rebeldía juvenil. No se puede sino constatar que estamos ante un caso de abandono bastante rápido de posturas de ruptura por parte de una generación que accedió tempranamente al poder gubernamental, pero sin un proyecto decantado de sociedad y sin una coalición consistente de soporte. En el balance de cuánto se avanzó y cuáles fueron los logros, estos fueron de suma y resta positiva, pero necesariamente parciales y lejos del afán redentor inicial: la nueva generación debió, como era previsible, enfrentarse a las realidades y dificultades políticas y sociales propias de gestionar una sociedad compleja, ejercicio en el que no ayudaron la inicial descalificación urbi et orbi y el voluntarismo sin proyecto ni metas intermedias.
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Aquí van enlaces a mis textos recientes sobre el tema:
- Debates post electorales. 1 de enero 2026. https://open.substack.com/.../p/debates-post-electorales....
- Lo que explica la derrota y lo que viene para el progresismo. 18 de diciembre 2025. https://open.substack.com/.../lo-que-explica-la-derrota-y....
- La ultraderecha se hizo mayoritaria en Chile. 15 de diciembre de 2025. https://open.substack.com/.../desde-cuando-la....

