El país que sobra
Lo que la derecha está pensando en materia económica en Chile
En la columna de Rolf Luders publicada este viernes en La Tercera, este ex ministro de Pinochet vuelve a recalcar de manera bastante diáfana las recetas de los economistas que apoyan a Kast :
si el diagnóstico apunta a que reducir significativamente la incertidumbre institucional es una condición necesaria para el crecimiento, un paquete muy efectivo podría ser uno que considere medidas como una invariabilidad tributaria a lo DL600, una reducción significativa del impuesto corporativo financiada por una disminución del gasto público, el reemplazo de las indemnizaciones por años de servicio por unas a todo evento, y la reducción inmediata de las principales trabas administrativas que más retrasan la autorización de los proyectos de inversión.
Bajar impuestos, ojalá logrando que no se puedan modificar por largo tiempo, desregular aún más el mercado de trabajo, disminuir el costo del despido y bajar las exigencias ambientales y sociales a las inversiones, sigue siendo el set de ideas económicas ultraliberales estándar. Es la insistencia en que lo único que hay hacer en economía es aumentar la rentabilidad de corto plazo del capital privado, a costa de la remuneración de los trabajadores, sin consideración alguna por crear flujos sostenidos de demanda que permitan articular de manera equilibrada las condiciones del consumo con la producción, con el resultado de fluctuaciones recesivas y una todavía mayor falta de sostenibilidad social y ambiental de la economía, para no hablar de la ausencia de proyección de una especialización inteligente que aumente la complejidad productiva (“externalidades positivas”) y disminuya el costo ambiental del que los privados se desentienden (“externalidades negativas”). Para este enfoque, la orientación de la economía hay que dejarla al mercado. Y ya está. ¿Suena conocido, no? Es lo que los economistas de Chicago buscaron imponer mediante una dictadura y quieren volver a hacer prevalecer en Chile, con resultados mediocres de crecimiento y grandes regresiones sociales (ver aquí).
¿Para qué preocuparse entonces, si los desafíos deben dejarse a las “soluciones de mercado”, de los factores determinantes del crecimiento como la articulación en el tiempo de la demanda interna y externa con flujos de oferta basados en la innovación y transferencia tecnológica de punta, así como el indispensable aumento programado de las capacidades humanas mediante mejor educación y formación profesional, junto a una eficacia sistémica de los sistema de salud y cuidados y el mejoramiento de las condiciones de vida y los equilibrios territoriales para aumentar la productividad, una mayor integración de las mujeres en la fuerza de trabajo y una más rápida inserción de los jóvenes? ¿O de la necesidad de mantener un fuerte ritmo de inversiones públicas para asegurar todo lo anterior?
Es como si nada hubiera pasado o estuviera pasando en el mundo. Es como si la educación de mercado que se instaurado en Chile estuviera preparando a las nuevas generaciones para la ciudadanía responsable y para los cambios tecnológicos acelerados del presente y el futuro, o como si no hubiera un cambio demográfico de proporciones en Chile que requiere crear nuevos soportes estratégicos en la economía, y así sucesivamente.
Corea del Sur provee una de las experiencias recientes más significativas de crecimiento acelerado al margen de las recomendaciones liberales. A partir de ella un autor como Keun Lee (2024) concluye lo siguiente:
Las historias de éxito de convergencia económica en Asia Oriental indican que la apertura debe gestionarse de forma más estratégica y combinarse con intervenciones de política pública. Aunque las economías en desarrollo y emergentes deben estar abiertas a las fuerzas y al conocimiento globales invitando a la inversión extranjera directa y a las multinacionales, los rezagados deberían gestionar estratégicamente las interfaces global‑locales para promover empresas de propiedad nacional que, con el tiempo, puedan generar valor añadido y empleos domésticos. De lo contrario, los rezagados permanecerán atrapados en sectores de bajo valor agregado o en segmentos de la cadena con pocas expectativas de transición hacia niveles de valor más elevados. Esto se debe a que las transferencias de tecnología y el acceso a los mercados se vuelven más difíciles a medida que un país se acerca a la frontera tecnológica. Además, el capital extranjero se mueve constantemente en busca de territorios de bajos salarios que aseguren márgenes más altos.
Agrega este autor que
aunque la visión predominante sostiene que ningún país ha alcanzado el estatus de ingresos altos sin fomentar un sector manufacturero de tamaño considerable, obtener dicha condición y sostener un impulso sólido de convergencia económica requiere la creación de un número suficiente de grandes empresas con arraigo doméstico que posean cierto poder exportador en los mercados mundiales, independientemente del sector. Esto obedece a que superar las barreras de entrada a la manufactura de media y alta tecnología exige la consolidación de recursos y competencias disponibles dentro de grandes empresas. Además, los sectores no manufactureros, así como algunas industrias agrícolas y basadas en recursos, se están volviendo más orientados al conocimiento y podrían surgir como fuentes de beneficio basadas en exportaciones en los mercados globales.
Una política de crecimiento adecuada es, por el lado de la oferta, la que procura transformaciones productivas sostenibles, cierres de brechas tecnológicas y de organización de la producción con capacidad de difusión en el tejido económico y, por el lado de la demanda, la que procura que las exportaciones y la demanda interna de consumo e inversión encadenen en el tiempo círculos virtuosos mutuamente expansivos. Es la idea de “empujes simultáneos”, la que proviene de autores como Rosenstein-Rodan (1961) y fue desarrollada desde distintos ángulos por Romer (1986), Murphy, Shleifer y Vishny, (1989), Krugman (1992) y Rodrik (2024), entre otros, buscando el fortalecimiento de la complementariedad intersectorial de la economía, la creación de economías de red y efectos de demanda que creen incentivos de crecimiento en base a economías de escala, efectos de aglomeración y aprendizaje e innovaciones incrementales. Ejemplos históricos son el Plan Marshall en Europa Occidental tras la segunda guerra mundial, Corea del Sur y Taiwán en los años 1960–70 y China desde 1980, que mostraron una gran capacidad de coordinación institucional y de movilización de capital. Deben, sin embargo, superar los riesgos de posibles asignaciones ineficientes de los esfuerzos de inversión y de articulación inadecuada de las complementariedades en economías inicialmente muy fragmentadas, de productividad heterogénea y con amplias distorsiones monopolísticas (como subrayan Buera, Hopenhayn, Trachter y Shin, 2024) y abordar los temas de la remoción de distorsiones, del financiamiento en condiciones sostenibles y de la inflación y la restricción externa que los empujes expansionistas enfrentan.
La mayoría de las economías periféricas requieren consolidar al menos un cierto número de sectores de alta productividad articulados con las cadenas globales, pero con plena captación nacional de las rentas y utilizando las tecnologías sostenibles disponibles. Los instrumentos son los tarifarios, tributarios, financieros y reglamentarios, con formas mixtas de propiedad y mercados adecuadamente regulados. Su rol debe ser contribuir a sostener los sectores de me nos productividad y las formas sociales de producción, empleo y subsistencia, la cobertura de riesgos sociales y las inversiones verdes y también con una amplia prestación pública de bienes y servicios al margen del mercado que aumentan las capacidades humanas. De ese modo se podrá articular el empuje de sectores dinámicos con las cadenas productivas territoriales de abastecimientos básicos con alta capacidad de integración social e intensivas en empleo, incluyendo una economía que no discrimine por género y consolide un cuidado infantil y de los adultos mayores que saque a las mujeres de la sobrecarga inequitativa usual, junto a una educación que prepare a cada cual para desarrollar sus proyectos de vida y promueva los valores básicos que la sociedad decida democráticamente compartir.
Un fuerte sector de servicios sociales puede sostenerse mejor si se fortalecen las exportaciones de servicios calificados. Las mejoras tecnológicas durante la pandemia de COVID-19 permitieron más trabajo remoto y los cambios en las prácticas empresariales minimizaron la necesidad de presencia física. Como resultado, más empresas globales pueden atender a sus clientes desde cualquier lugar. En India, empresas multinacionales como JPMorgan y Qualcomm contratan a graduados talentosos para trabajar en centros de capacidad global, donde ingenieros, arquitectos, consultores y abogados crean diseños, contratos, contenidos y software que se integran en bienes y servicios vendidos globalmente. La mayoría de los países de menos ingresos y productividad media tienen una pequeña pero altamente calificada élite que puede exportar servicios especializados de manera rentable, dada la gran diferencia salarial en comparación con los países de altos ingresos. Aunque solo unos pocos posean estas capacidades, tales empleos generan mucho más valor doméstico que el ensamblaje manufacturero de baja calificación y contribuyen a la generación de divisas. Cada trabajador de servicios bien pagado puede crear empleo local ampliando su consumo doméstico, por lo que, a medida que más trabajadores de servicios alta o medianamente calificados encuentren empleos mejor remunerados, atenderán no solo la demanda de las élites de más altos ingresos, sino también la de otros trabajadores. Las exportaciones de servicios altamente calificados pueden ser una punta de lanza de un crecimiento laboral urbano más amplio. Para autores como Dani Rodrik (2024), la “gran mayoría de los buenos empleos de clase media del futuro“ provendrán de sectores de servicios no sujetos a transacciones internacionales. Los sectores que absorben mano de obra, como el cuidado, el comercio minorista, la educación y otros servicios personales, en su mayoría no se comercializan a nivel internacional. Promover estos sectores no generaría tensiones comerciales de la misma manera que lo hacen las industrias manufactureras.
Una economía que no innova, no diversifica hacia bienes de alta demanda tecnológica, no articula la inversión privada y la pública, no aumenta las capacidades y cuidados de su gente, no se preocupa de la resiliencia de sus ecosistemas, no tendrá como sobrevivir en el mundo actual o languidecerá sin destino. Para los que controlan el poder económico, se trata de asegurar las utilidades de corto plazo del capital, aunque esto lleve a una economía hiper-concentrada en mercados no competitivos, a mayores rentas improductivas de tipo financiero y de control de recursos naturales escasos apropiadas por unos pocos, al trabajo subordinado sin protección y a la carencia de prosperidad compartida y sostenible en medio de desigualdades acentuadas. Todo lo demás les sobra, incluido el país y su gente.
Referencias y otras lecturas
Bothe, Ph.; Chancel, L.; Gethin, A. & Mohren, C. (2025). Global Income Inequality by 2050: Convergence, Redistribution, and Climate Change. World Inequality Lab Working Paper. https://prod.wid.world/www-site/uploads/2025/05/WorldInequalityLab_WP2025_09_Global-Income-Inequality-by-2050_Convergence-Redistribution-and-Climate-Change_Final.pdf.
Buera, F.; Hopenhayn, H.; Trachter, N & Shin, Y. (2024). Big Push in Distorted Economies. https://econ.cms.arts.ubc.ca/wp-content/uploads/sites/38/2024/10/20241028_Hugo-Hopenhayn.pdf.
Hausmann, R. (2023). ¿La política industrial es como la vitamina C o como la penicilina?. Project Syndicate. https://www.project-syndicate.org/commentary/how-to-think-about-industrial-policy-by-ricardo-hausmann-2023-11/spanish
Howell, D.; Baker, D.; Glyn, A. & Schmitt, J. (2007) Are Protective Labor Market Institutions at the Root of Unemployment? A Critical Review of the Evidence. Capitalism and Society, 2-1.
Lee, K. (2024). Innovation–Development Detours for Latecomers. Managing Global-Local Interfaces in the De-Globalization Era. Cambridge University Press.
Martner, G.D. (2025). La economía del crecimiento. En Introducción a la economía.
Martner G.D, et.al. (2019). Esto no da para más. Hacia la transformación social-ecológica en América Latina. FES México, http://library.fes.de/pdf-files/bueros/mexiko/16321.pdf.
Ocampo, J.A.& Taylor, L. (1998), “Trade Liberalisation in Developing Economies: Modest Benefits but Problems with Productivity Growth, Macro Prices, and Income Distribution”. The Economic Journal, 108, 450. https://doi.org/10.1111/1468-0297.00359.
Palma, J. G. (2019). “Behind the Seven Veils of Inequality. What if it’s all about the Struggle within One Half of the Population over just One Half of the National Income?”. Development and Change 50(5). https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/dech.12505.
Rodrik, D. et al. (2024). “The new economics of industrial policy”. Annual Review of Economics 16. https://drodrik.scholar.harvard.edu/sites/scholar.harvard.edu/files/annurev-economics-081023-024638.pdf.
Stiglitz, J.E. (2019). “Structural Transformation, Deep Downturns, and Government Policy”. The Oxford Handbook of Structural Transformation. Célestin Monga and Justin Yifu Lin (eds.). Oxford University Press, pp. 35-44..


Primera vez que siento vergüenza de ser chileno, vergüenza de haber confiado y votado por Boric y sus promesas. el peor presidente de Chile.
Se farrearon redactar una Constitución que fuera aceptada por el pueblo de Chile, tremenda vergüenza (adjetivo preferido del presidente).