El empleo y el salario mínimo
El intento de crear una leyenda liberal en el vínculo entre empleo y salarios
Los economistas ortodoxos y la prensa empresarial empujan ahora una nueva ofensiva temática contra el gobierno. Los aumentos del salario mínimo y de las remuneraciones reales serían excesivos y explicarían la lenta creación de empleo bajo el actual gobierno. En otras partes hemos argumentado que esto se explica especialmente por factores de demanda derivados de una política de tasas de interés de política monetaria muy superior a la que el propio Banco Central califica de "neutral" (la que no aumenta ni disminuye la inflación) y a un ajuste fiscal de cerca de 7% del PIB en 2022, inusitado en Chile y en el mundo y contrario a toda idea de "aterrizaje suave" después de las expansiones monetarias y fiscales durante la pandemia. En conjunto, esta política de "sobre-ajuste" luego de la "sobre-expansión" de 2021 ha mantenido en niveles bajos el crecimiento en los últimos tres años, y ha lesionado también la recuperación del empleo.
Los aumentos de salarios y su impacto en el empleo deben considerar los efectos de equilibrio general en las dinámicas de oferta y demanda de empleo: no son lo mismo aumentos del salario mínimo con o sin aumento de productividad o bien con o sin nuevas economías de escala por incrementos inducidos de la demanda agregada derivados del aumento salarial, y que impactan de manera diferente en los costos unitarios de las empresas y en su capacidad de absorber ese aumento.
En su texto "Quantifying the Impact of Minimum Wages on Employment" el economista Alan Dube (2024) revisa 72 estudios en la materia y concluye que el efecto medio sobre el empleo es muy modesto. La mayoría de los estudios hasta la fecha sugieren un impacto del salario mínimo sobre el empleo con una estimación mediana de –0,13, lo que sugiere que solo alrededor del 13 % de las posibles ganancias salariales derivadas de aumentos del salario mínimo se ven compensadas por las pérdidas de empleo asociadas. Las estimaciones publicadas desde 2010 tienden a estar más cerca de cero.
Diversas estimaciones usan la elasticidad del salario mínimo respecto al empleo, pero existen varios problemas con este enfoque. Señala Alan Dube que "no es una forma útil de resumir los efectos del salario mínimo sobre el empleo cuando se comparan distintos grupos y experimentos de política salarial mínima que tienen diferentes “intensidades” en cuanto a cuánto afectan a la distribución salarial subyacente" dependiendo, por ejemplo, de si se trata de aumentos en un caso "vinculantes para el 10 % de todos los trabajadores, el 15 % de los que están en el comercio minorista y el 50 % de los que están en restaurantes; y en el Caso B, es vinculante para el 5 % en general, el 10 % en el comercio minorista y el 30 % de los que están en restaurantes".
Una medida más útil es la elasticidad que describe cómo responde el empleo de un grupo específico a un aumento en el salario promedio de ese grupo inducido por el cambio en el salario mínimo, medida que lleva a concluir que el impacto de los aumentos salariales en el empleo es bajo y, en cambio, el efecto en la remuneración del trabajo mal pagado es significativo.

